La Vall Ferrera se podría traducir como “Valle del Hierro”, es un valle que se halla en la provincia de Lérida, en el Pirinero Catalán, al oeste de Andorra, aquí se alza la Pica d’Estats, techo de la cordillera en Catalunya.
Recóndito valle de la Comarca del Pallars Sobirà, con pequeñas e iluminadas poblaciones de frescos paisajes y fondos que van desde primorosos verdes de las montañas hasta los pajizos cobres y negros de sus casas, cabañas e iglesias. El color cobre es debido a la presencia abundante de mineral de hierro en la piedra y la tierra de la zona y queda nombre al valle.
Es la cuarta vez que visito este valle, sin lugar a dudas espectacular, me había quedado con ganas de hacer alguna pista por esta zona, la pista que hicimos en el 2009 y que nos llevó desde Os de Civís a Farrera me dejo huella.
Por fin, veo el sol, desde Calaf hasta el Coll de Comiols rodando entre la niebla.
Llegamos a Rialp, que fue villa amurallada en época medieval y conserva algunos muros del castillo y bastantes casas porticadas en su calle mayor.
Seguimos por la C-13 y llegamos a Llavorsí, aquí convergen los tres grandes valles de la zona (la Vall d’Aneu, la Vall Ferrera y la Vall de Cardós) y esto convierte a la localidad en punto de partida para variadas rutas de montaña ricas en atractivos.
De Llavorsí, seguimos la L-504, que discurre paralela al río. Estamos en la Vall Ferrera.
Tras unos kilómetros llegamos al cruce que nos indica Tírvia, elevada sobre una pequeña explanada, fue núcleo fortificado en tiempos medievales, y conserva de entonces un pequeño tramo de calle porticada.
A partir de Tírvia, la carretera va ganando altura, llegamos al cruce que nos indica Montesclado. Antes pasamos por la aldea La Glorieta.
Llegamos a Montesclado, que buen recuerdo y que tranquilidad el fin de semana de abril que pasamos Esther y yo.
La Vall Ferrera en Moto 16.04.11
Aquí comienzo una pista que sale de la zona alta del pueblo y que nos llevará al Bosque de Foscabo.
Espectaculares vistas de los Valles.
De regreso y en el mismo Montesclado parte una pequeña pista a la aldea de Mallolís.
La aldea está formada por cuatro casas y aparentemente un alojamiento en construcción.
Desde aquí podemos divisar Coma de Burg y Farrera.
Las pistas están bastante bien, la nieve aún está alta, hay que tener cuidado con algunas zonas sombrías en las que puede haber algo de barro y algunos animalitos.
Regresamos a Montesclado y deshacemos el camino hasta el cruce de Tírvia a Coma de Burg. Desde aquí podemos disfrutar de unas vistas magníficas.
Burg, agazapado en un rincón del valle, elevado sobre una colina con buenas perspectivas sobre los pueblos de Montesclado, Mallolís, La Glorieta y Alendo.
A medio camino entre Burg y Farrera podemos distinguir el santuario de la Mare de Déu de la Serra, románico y en estado ruinoso.
Llegamos a Farrera, el último pueblo del valle es el más interesante.
El centro de la villa está en el portal del Carrer Major que atraviesa la Torre-campanario de la Iglesia de Sant Roc.
De Farrera sale una pista asfaltada que nos lleva a Alendo.
A destacar su iglesia de Santa Eulàlia.
En este punto la pista llega a su fin, se puede enlazar con Mallolís pero caminando.
Regreso a Farrera que además de su precioso caserío, Farrera es interesante por las magníficas vistas panorámicas del valle del Noguera Pallaresa y por los diversos itinerarios de montaña que desde su emplazamiento y por los diversos itinerarios de montaña que desde aquí se pueden realizar. Entre ellos el que os comentaba desde, en este caso, de Farrera a Os de Civis y uno de los más atractivos es el que lleva a la Creu de Bedet, lugar con extraordinarias vistas, y, más allá, a la ermita de Santa Magdalena, situada en un precioso enclave boscoso.
Llego al cruce de pistas que conducen a Os de Civis y a la Creu de Bedet, pero desestimo continuar sino no llegaré al Pla de Boet.
Regresamos a Tírvia, aquí empieza una pista que nos llevará a Araós, una pista bastante sencilla y que atraviesa parte del Bosque de Virós.
Llegados a Araós seguiremos por una pista forestal que me llevará a les Bordes de Virós.
Bordas y ruinas del que se cuenta que fue el antiguo Araós. En este mismo punto esta la Iglesia visigótica de Sant Lliser de Virós que ha sido restaurada.
Desde las bordas empieza la pista que nos llevará hasta el bosque de Virós, preciosa masa forestal, de donde salió buena parte del mineral de hierro que se trabajó en sus fraguas.
Mi intención era llegar al Mirador de El Faro donde parece que se ve una magnifica vista del Parque, pero por precaución no quisimos continuar.
Regresamos a Araós, este pueblo tuvo dos núcleos, uno fortificado y otro sin defensas, pero el primero de ellos desapareció hace tiempo. Aquí repondremos fuerzas para el resto de la tarde. Un pequeño agape en Casa Gabatxo.
A destacar su iglesia de Sant Esteve, con ábside semicircular y el campanario de espadaña del primitivo templo romanico del siglo XII.
Un pequeño paseo por el pueblo para bajar la comida.
El siguiente pueblo es Ainet de Besan.
Casi nadie vive en el pueblo antiguo, el pueblo nuevo está a la derecha de la carretera.
Alins, capital de la Vall Ferrera y situada en la parte más ancha de la Vall y bajo la imponente mola del Monteixo (2.905 m).
La carretera finaliza en Areu, antes de llegar al pueblo vemos en la parte derecha y al otro lado del río la iglesia de Santa Maria de la Torre, edificio del siglo XII con interesante portada de arcos de medio punto en degradación.
Areu con sus casas solariegas en perfecto estado y su impresionante entorno natural presidido por la Pica d’Estats hacen de Areu un lugar privilegiado.
Después de Areu, viene la Força de Areu, aquí se acaba la carretera y empieza la pista.
La pista está en buenas condiciones, sigo varios kilómetros hasta que el valle gira, estoy a la altura de las bordas de Ruada, decido regresar ya que no quiero que me pille el anochecer.
Una vez cogido el asfalto pongo la directa hasta que cerca de Ponts me encuentro con mi amiga de esta mañana, la niebla.
Un gran día trail.
El video-montaje.