Empezamos el año moteril con una visita cultural al Castillo de Mediona.
No ha habido mucho éxito en la participación, Carlos y Marta son los que han desafiado a la lluvia y al frío.
Para hoy no indicaban buen tiempo, todo lo contrario, algo de lluvia y mucho, mucho frio. La verdad es que no hizo mucho frio pero la lluvia si que hizo acto de presencia aunque a intermitencia y chispeando que no daba tiempo a mojarse la chaqueta.
Aquí está la ruta, sencilla para ir empezando el año poco a poco y sin madrugar mucho, para evitar las posibles heladas en las carreteras aunque el recorrido no se hizo por tramos muy virados.
Salimos desde el Hotel del Bruc hasta Igualada por la A2, de aquí a La Llacuna pasando por Santa Margarida de Montbui, gran carretera, en verano y seca es para disfrutarla, algo húmeda y sin muchas curvas, solo en la parte final llegando al desvío de La Llacuna,
Cogemos el desvío a La Llacuna para dirigirnos a Sant Joan de Mediona por la BV-2136, más de lo mismo una buena carretera.
En Sant Joan de Mediona, bajamos por la calle del Molí hasta la riera y desde allá siguiendo el camino asfaltado, muy bonito, seguiremos unos dos kilómetros hasta un pequeño desvío, el Castillo al contrario de lo que creemos no lo encontraremos sobre un montículo, así que no será hasta que estemos prácticamente frente a él que no lo veamos.
Sin duda, es uno de los castillos más sorprendentes que hemos visitado, no por su posición, edificación sino por su historia.
Este es el camino desde el desvío hasta el castillo.
Las visitas al conjunto medieval siempre deben ser concertadas llamando al teléfono 93 898 57 01, para fijar día y hora de cualquier día de la semana. El precio de la visita son 4 euros.
La visita completa tiene una duración aproximada de una hora y media acompañados por Ramón, un guía excepcional que reside todo el año y que no solo te explicara la historia del castillo sino sus leyendas y curiosidades de una forma muy amena y que nos hace adentrarnos en la historia del mismo. Nos explicará la zona exterior, la antigua bodega, la iglesia de Santa María de Mediona y la Torre Grossa, así como algunos documentos y planos.
Por cierto se puede contactar con Consuelo, su mujer, para poder desayunar o comer, sin duda, un gran aliciente. Además de tener alojamiento pero ya más encaminado a excursionistas.
Situado sobre el congosto de Mediona, está declarado bien de interés cultural por la Generalitat.
Desde el castillo se puede ver un antiguo camino romano que atravesaba la Catalunya interna hacia Tarragona.
Por el pasaron unos 5.000 soldados franceses para enfrentarse a las tropas españolas e inglesas.
El castillo de Mediona data del año 1011 aunque documentado en el año 977.
Los Mediona lo gobernaron en la segunda mitad del S.XIII. La Baronía de los Mediona regía el término del castillo hasta Sant Quintí de Mediona. En 1237 Guillem de Mediona fue feudatario por decisión del Vizconde de Cabrera. En el S.XIV el Vizcondado de Cardona lo tuvo en posesión.
Tres torres bien conservadas están en pie.
Los Templarios lo poseyeron algún tiempo y dejaron detalles de su estadía como el cabezal incrustado en la puerta de entrada de las caballerizas y luego fue bodega.
Antiguas caballerizas, arriba sobre el arco fijaros en el bafumet, una especie de señal para los que venían al castillo
La Iglesia fue levantada posteriormente junto al castillo entre los S. XII-XIV y en el S. XVII le fue adosada la capilla neoclásica que contiene la imagen del Sant Crist de Mediona.
Esta y algunas anécdotas más os contará Ramón.
La Virgen y el Santo Cristo. Tremenda la historia del Santo Cristo.
La mano en el ábside del altar.
La capilla neoclásica.
Nos dirigimos a la Torre Grossa, de planta cuadrada y con paredes de más de dos metros de ancho y donde Ramón nos guiará cuidadosamente para subir a lo alto de la torre.
Subiremos por una escalera de caracol, muy estrecha y con la iluminación de una lámpara que lleva Ramón.
Las vistas desde lo alto de la torre son excepcionales, unas vistas del conjunto medieval y el congosto de Mediona.
Finalmente Ramón nos enseña unos grabados y una reconstrucción del castillo para hacerlos la idea de como era.
Hasta aquí la visita, nos despedimos de Ramón y Consol. Una gran matinal cultural, gracias a Ramón por su forma de contar la historia del castillo, nada aburrida y con muchas risas.
Desde aquí ponemos rumbo a San Quinti de Mediona, Sant Pere de Riudebitlles y Masquefa donde nos pondremos las botas con las grandes, grandes, grandes torradas de L’Antic Celler.
El aperitivo.
La Torrada Normal.
La Torrada especial.
HASTA LA PRÓXIMA





